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“Una buena campaña no puede hacer ganar a un mal candidato, pero una mala campaña puede hacer que un buen candidato pierda”. Está claro que cuando Jacques Séguéla pronunció semejante sentencia aun no sabía que esto no es del todo Ilike-300x288

Este ejemplo es un buen reflejo que nos lleva a pensar que los tiempos han cambiado y que Internet nos ofrece un poder aún mayor que el que había hace unos años con los tradicionales mass-media. Una buena campaña ya puede colocar a cualquiera como máximo mandatario del país más poderoso del mundo. Las redes sociales son una pólvora que una vez encendida parece recorrer el mundo a una velocidad increíble. La acción a través de las dos punto cero es la misma que la de un virus que infecta y necesita de nuestra interacción simbiótica para seguir viviendo. Aunque bien es cierto que no es tan fácil avivar el fuego. ¿Qué es necesario para conseguir que nuestros mensajes tengan la suficiente fuerza y se expandan? Hoy en día parece que no hay una respuesta infalible a esta hipótesis. No obstante puede ser interesante conocer que piensan los internautas sobre ello. No en balde ellos son ahora los guardianes de la línea. Han arrebatado ese poder a aquello que conocíamos como periodismo allá por el sigloXX, y ahora depende de ellos decidir que será o no sera merecedor de pasar al umbral de lo perceptivo que nosotros llamamos “realidad” y que otros más suspicaces llaman “hiperrealidad”.

Según el informe anual del Instituto Nacional de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), titulado “La Sociedad en la RED”, los usuarios reconocen seguir a una marca por los siguientes motivos: apoyar, mantenerse informado, y aprovecharse de descuentos y promociones.

Hasta un 61,5% siguen a una marca en la Red tan sólo como un modo simbólico de apoyar a la misma. Con ese 61% poco tenemos que hacer, ya que no es causa de nuestra estrategia en los Social Media que a esa persona le gustemos. Son las acciones fuera de la Red las que han hecho que nos ame y nos ha querido recompensar con su confianza. Tal vez debamos ser conscientes de ello y ayudarla a que nos siga queriendo. Lo que nunca deberemos hacer es perderla. Ya se sabe que del amor al odio hay solo un post. Pero también podemos pensar una cosa. Si nos apoya es porque nos conoce. Si nos conoce es porque es o ha sido cliente nuestro. En tal caso ¿en serio no somos capaces de venderle nada a alguien así? Piensa como quieras, pero no te apoyes en el branding para justificar este 61%, pues ellos ya conocían nuestra marca y ya les gustaba.

La segunda razón por la que una persona sigue a una marca o producto a través de las redes sociales es para mantenerse informado. Al menos eso es lo que ha respondido el 39,6% de los encuestados por el ONTSI. Estos son los favoritos por el sector de los expertos de los Social Media, cuyo último grito es “Informa. No vendas”. Ya son casi el 40%. Es justo informarles, desde luego para eso tenemos canales de comunicación; aunque tal vez la palabra conversación se ajuste más a la realidad que la de simple información, que si bien no está mal, recuerda demasiado a los canales unidireccionales. La redes sociales no lo son. La interacción es imprescindible.

En cuanto al tercer motivo es con mayor seguridad el que más motiva a los directivos de las agencias. Existe un 12,5% que siguen las fanpages de las redes para aprovecharse de descuentos especiales. No está nada mal. Y esta cifra aun toma un aspecto más interesante si le sumamos la cuarta motivación que es la de permanecer enterados de promociones y ofertas. El porcentaje de personas interesadas es de 10,4%. Conclusión: hay un 22,9% de personas que quieren que les vendamos. La pregunta ¿hacemos lo necesario?