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Rentabilidad. No hay otro secreto. En un mercado lastrado por la cruda realidad de la secretocrisis, nadie puede permitirse el lujo de invertir un dólar de más. El sector publicitario mientras tanto parece en estado de shock. Totalmente escandalizado porque al personal le entra vértigo a la hora de invertir. Totalmente ciego ante las necesidades actuales de su “público”. Incapaz de venderse como algo factible y de reinventarse como un buen negocio de puertas afuera y no sólo de caja fuerte para dentro.

El tiempo de la felicidad, y de ir repartiendo grandes cuentas sin ton ni son se acabó, y los anunciantes exigen que se les enseñe la pasta. No hay más. Es un mensaje simple y no puede reprocharse. Es su dinero, y es nuestra responsabilidad.

Siendo esto así no debería extrañarnos que en los últimos tiempos se hayan producido variaciones en lo que podríamos llamar las “dinámicas de consumo” de los anunciantes. Esta jerga nos encanta, y todo lo que pregonamos para nuestros clientes tal vez deberíamos empezar a aplicárnoslo a nuestra propia profesión. La tendencia: los métodos más tradicionales, que normalmente implicaban a los medios de comunicación líderes en el siglo XX, han ido perdiendo fuerza como soportes publicitarios frente al Direct Marketing y el online. La clave: la propia naturaleza  de estos últimos favorece el que se puedan ofrecer más “garantías” de éxito para los inversores.

Una prueba nos la aporta los datos inapelables de la Direct Marketing Association sobre rentabilidad. De acuerdo a estos datos la clasificación de los métodos más rentables de promoción en el sector quedaría así:

estadisticas ROI

Como se puede comprobar el Email sigue reinando. Seguramente ésta sea una de las claves que ha propiciado que la inversión en el Email Marketing se haya disparado desde 2010 hasta nuestros días. En una época marcada por la recesión el Marketing Directo muestra datos esperanzadores. La inversión, en 2010 se situaba en torno a los 1.300 millones de dólares. En 2014 se calcula que alcance los 2.000 millones de dólares.

Inversion

Parece claro que los anunciantes buscan la máxima rentabilidad. Ahora sólo hay que decidir entre nuestras necesidades y las de ellos ¿coinciden?