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La comunicación sigue siendo una de las mayores víctimas en tiempos de crisis. Muchas son las empresas que en tiempos de inestabilidad económica consideran superfluo este departamento.reunión

Seamos sinceros. En la mayoría de las ocasiones, casi ningún trabajador tiene una idea clara de lo que hace la gente que trabaja en este lugar. Incluso, muchas veces se considera como algo bueno que nadie sepa y que muchos ni siquiera “intuyan” que lo que sucede, en verdad, sucede porque alguien lo estuvo planificado y quiso llegar hasta ti.

Todo lo que no sea vender sobra. La realidad, no obstante, no puede ser más ajena a tal razonamiento. Prescindir de tu departamento de comunicación en tiempos de crisis significa que en un momento donde lo estás pasando mal renuncias a tener voz, a comunicar con tu audiencia; con los tuyos.

Ser incapaz de comunicarse en tiempos peligrosos es la forma más eficaz de pasar a mejor vida rápidamente. Prescindir de aquello que puede hacer que se fijen en ti entre un gran mar de productos o servicios que se te parecen no suena a lo más inteligente que harás en la vida.

Ponte las pilas, comunica. No te aísles o estarás poniéndoselo fácil al fracaso. Es más, debes de cambiar la mentalidad. Debes de poner a toda tu empresa a comunicar. ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te destaca? Recuerda que tu principal activo son los trabajadores. Muestra tus cartas, muestra a tus cracks y sácalos a jugar. Una buena estrategia es demostrar lo que sabe la gente que conforma tu empresa. Tú mensaje será claro: Éste es mi equipo, el equipo con el que contarás si decides contratarnos.

En tiempos de comunicación la crisis no debe reducirse sino ampliarse. El excesivo control sobre aquello que comunicamos es un error tan grande como comunicar mal. Dale brillo. Púlelo, ten cuidado, fija una estrategia, e instaura un protocolo si lo crees necesario. Esto no quiere decir que no puedas ser flexible y supervisar todo aquello que ocurre. Gestiona el conocimiento de tu principal fuerza motriz. Tu primer público: los trabajadores, deben de convertirse en tus primeros aliados. Tu declaración de intenciones más firme.

Este no es el momento de quedarse callado. Es el momento de “llegar” a tu cliente.